Estudios Para Grupos Pequeños

Parábolas: Semana 3

 

GRAN IDEA

Una de las emociones más insidiosas y perjudiciales que podemos albergar es la envidia. Durante el mensaje del fin de semana, se nos dio esta definición de envidia: «La envidia es sentir resentimiento ante el bien en la vida de otra persona mientras, al mismo tiempo, ignoramos la bondad de Dios en nuestras propias vidas». Si permitimos que se apodere de nosotros, la envidia nos destruirá desde adentro hacia afuera. Proverbios 14:30 lo expresa así: «La envidia pudre los huesos». Si queremos ser seguidores de Cristo plenamente consagrados, debemos desprendernos de la envidia y reconocer que la bondad de Dios se extiende a todos los que nos rodean —no solo a nosotros— y celebrarlo como corresponde.

 

ROMPE EL HIELO

¿Qué es algo de lo que envidiabas en la escuela primaria y de lo que ahora recuerdas y te ríes?

 

PREGUNTAS DE GRUPOS PEQUEÑOS

Estudio bíblico

1. Lee Mateo 20:1-16. ¿Qué observas sobre el terrateniente en este pasaje de las Escrituras?

Mateo 20:1-16

20 »El reino del cielo es como un propietario que salió temprano por la mañana con el fin de contratar trabajadores para su viñedo. 2 Acordó pagar el salario normal de un día de trabajo y los envió a trabajar. 3 »A las nueve de la mañana, cuando pasaba por la plaza, vio a algunas personas que estaban allí sin hacer nada. 4 Entonces las contrató y les dijo que, al final del día, les pagaría lo que fuera justo. 5 Así que fueron a trabajar al viñedo. El propietario hizo lo mismo al mediodía y a las tres de la tarde. 6 »A las cinco de la tarde, se encontraba nuevamente en la ciudad y vio a otros que estaban allí. Les preguntó: “¿Por qué ustedes no trabajaron hoy?”. 7 »Ellos contestaron: “Porque nadie nos contrató”. »El propietario les dijo: “Entonces vayan y únanse a los otros en mi viñedo”. 8 »Aquella noche, le dijo al capataz que llamara a los trabajadores y les pagara, comenzando por los últimos que había contratado. 9 Cuando recibieron su paga los que habían sido contratados a las cinco de la tarde, cada uno recibió el salario por una jornada completa. 10 Cuando los que habían sido contratados primero llegaron a recibir su paga, supusieron que recibirían más; pero a ellos también se les pagó el salario de un día. 11 Cuando recibieron la paga, protestaron contra el propietario: 12 “Aquellos trabajaron solo una hora, sin embargo, se les ha pagado lo mismo que a nosotros, que trabajamos todo el día bajo el intenso calor”. 13 »Él le respondió a uno de ellos: “Amigo, ¡no he sido injusto! ¿Acaso tú no acordaste conmigo que trabajarías todo el día por el salario acostumbrado? 14 Toma tu dinero y vete. Quise pagarle a este último trabajador lo mismo que a ti. 15 ¿Acaso es contra la ley que yo haga lo que quiero con mi dinero? ¿Te pones celoso porque soy bondadoso con otros?”. 16 »Así que los que ahora son últimos, ese día serán los primeros, y los primeros serán los últimos.

 

2. Si hubieras sido uno de los trabajadores que empezaron temprano en el día, ¿tu respuesta habría sido similar o diferente a la de ellos? ¿Por o por qué no?

3. ¿Qué no reconocieron los trabajadores que empezaron a trabajar temprano en el día?

4. Lee Salmos 107:1-3. ¿Cómo nos ayuda la gratitud a luchar contra la envidia?

Salmos 107:1-3

107 ¡Den gracias al Señor, porque él es bueno! Su fiel amor perdura para siempre. 2 ¿Los ha rescatado el Señor? ¡Entonces, hablen con libertad! Cuenten a otros que él los ha rescatado de sus enemigos. 3 Pues ha reunido a los desterrados de muchos países, del oriente y del occidente, del norte y del sur.

 

Aplicación

1. ¿Nombra algunas de las cosas comunes que la gente envidia hoy en día?

2. ¿Cómo has visto que la envidia afecta negativamente la vida de alguien?

3. ¿Cuál es una forma en que Dios ha sido bueno específicamente contigo, y cómo recordar Su bondad te motiva a dejar de lado la envidia?

 

AVANZANDO

Divídanse en grupos de dos o tres personas. Compartan en su grupo un aspecto en el que hayan estado luchando con la envidia, así como una medida que puedan tomar esta semana para liberarse de ella; ya sea expresar gratitud por lo que tienen, alegrarse con otra persona en lugar de sentir envidia de ella, o cualquier otra acción. Oren juntos y pidan a Dios que ayude a cada uno de ustedes en su propósito de dejar atrás la envidia.

 

PROFUNDIZANDO

Dado que la envidia es una mala compañera que busca destruirnos desde adentro hacia afuera, debemos desprendernos de ella. Si queremos liberarnos de la envidia, debemos examinar nuestro corazón. Durante los próximos minutos, analicemos tres actitudes del corazón que nos ayudarán a dejarla atrás: la humildad, la compasión y la confianza.

 

HUMILDAD:

La cruda realidad de la envidia es que es extremadamente egocéntrica. Cuando sentimos envidia, actuamos y pensamos como si el mundo girara en torno a nosotros. Damos por sentado que deberíamos obtener todo lo que queremos y que, si no es así, algo anda mal en el mundo. Lo que necesitamos, en cambio, es una actitud de humildad, recordando que definitivamente no somos el centro del universo porque, por supuesto, ese lugar le corresponde a Dios.

1. Lee Santiago 4:6-7.

Santiago 4:6-7

6 Y él da gracia con generosidad. Como dicen las Escrituras: «Dios se opone a los orgullosos pero da gracia a los humildes». 7 Así que humíllense delante de Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes.

2. ¿Cuál debería ser nuestra motivación para elegir la humildad, según este pasaje de las Escrituras?

3. ¿Por qué crees que muchos de nosotros luchamos con el orgullo?

4. ¿Cómo nos ayudaría la humildad a dejar de lado la envidia?

 

COMPASIÓN:

La envidia nos centra tanto en nosotros mismos que nos olvidamos de las personas que nos rodean. Cuando sentimos envidia, a menudo olvidamos que Dios está obrando en la vida de los demás, no solo en la nuestra. Si comenzamos a reconocer las necesidades y los deseos de los demás, así como la alegría que experimentan al recibir la provisión de Dios, y sentimos compasión por ellos, la envidia se desvanecerá.

1. Lee Filipenses 2:3-4.

Filipenses 2:3-4

3 No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie. Sean humildes, es decir, considerando a los demás como mejores que ustedes. 4 No se ocupen solo de sus propios intereses, sino también procuren interesarse en los demás.

2. ¿Qué te destaca sobre el mandato en este pasaje de las Escrituras?

3. ¿Viver de esta manera es natural para ti? ¿Por qué o por qué no?

4. ¿Cómo nos ayuda la compasión a dejar de la envidia?

 

CONFÍA EN DIOS:

Durante el mensaje del fin de semana se nos recordó que, cuando sentimos envidia, nuestro problema no es con la persona a la que envidiamos, sino realmente con Dios. Al sentir envidia, le estamos comunicando a Dios que lo que Él nos ha dado no es suficiente. La verdad es que tenemos un Dios que cuida de nosotros y conoce nuestras necesidades. Él es digno de confianza, y podemos confiar en que Él cuidará de nosotros.

1. Lee Mateo 10:29-31.

Mateo 10:29-31

29 ¿Cuánto cuestan dos gorriones: una moneda de cobre? Sin embargo, ni un solo gorrión puede caer a tierra sin que el Padre lo sepa. 30 En cuanto a ustedes, cada cabello de su cabeza está contado. 31 Así que no tengan miedo; para Dios ustedes son más valiosos que toda una bandada de gorriones.

2. ¿Qué te destaca sobre el cuidado de Dios por Su pueblo en este pasaje de las Escrituras?

3. ¿Cuál es una forma en que Dios ha mostrado Su cuidado y provisión para ti en este último año?

4. ¿Cómo es que confiar en que Dios para que nos ayuda a dejar ir la envidia?

 

Elige una de las actitudes del corazón en la que desees crecer: humildad, compasión o confianza en Dios. ¿Cómo puedes dar un paso para crecer en esa área? Comparte con tu grupo el aspecto en el que quieres crecer, así como los pasos que puedes seguir para lograrlo. El líder del grupo concluirá el tiempo con una oración, pidiendo a Dios que les dé a todos la valentía para dejar atrás la envidia y crecer en cada una de estas actitudes del corazón.

 

VERSÍCULO MENSUAL PARA LA MEMORIA (Disponible para descargar en la app Sagebrush)

17 Todo lo que es bueno y perfecto es un regalo que desciende a nosotros de parte de Dios nuestro Padre, quien creó todas las luces de los cielos. Él nunca cambia ni varía como una sombra en movimiento. Santiago 1:17