¿Puedes recordar alguna ocasión en la tal vez te hayas sentido sin la preparación necesaria? Quizás te sentiste así al llevar a casa a un bebé recién nacido, o al recibir una responsabilidad laboral importante que no esperabas. Todos nos hemos sentido, en algún momento de nuestras vidas, sin la capacidad o la preparación adecuadas. Esto también ocurre en nuestra vida de fe: cuando Dios nos llama a seguirle y a dar pasos de fe que suponen un desafío, es posible que, en ocasiones, nos sintamos sin la preparación o los recursos necesarios. Sin embargo, la buena noticia es que a Dios no le frenan nuestras aparentes «incapacidades». Él utiliza a diario a personas imperfectas —que, a ojos humanos, no estarían «cualificadas»— para generar un impacto a favor de Él y de Su reino. ¡Eso te incluye a ti, mi amigo o amiga! Lo único que Él pide es nuestra disposición para seguirle con fe.
¿Cuándo fue un momento en el que te sentiste no calificado para hacer algo, pero te sorprendiste a ti mismo? ¿Qué ha ocurrido?
1. Lee Lucas 5:1-11. Nombra algunas de las razones por las que Pedro probablemente no se sintió calificado para estar en la presencia de Jesús y ser usado por Él.
Lucas 5:1-11
5 Cierto día, mientras Jesús predicaba en la orilla del mar de Galilea, grandes multitudes se abalanzaban sobre él para escuchar la palabra de Dios. 2 Jesús notó dos barcas vacías en la orilla porque los pescadores las habían dejado mientras lavaban sus redes. 3 Al subir a una de las barcas, Jesús le pidió a Simón, el dueño de la barca, que la empujara al agua. Luego se sentó en la barca y desde allí enseñaba a las multitudes. 4 Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón: —Ahora ve a las aguas más profundas y echa tus redes para pescar. 5 —Maestro—respondió Simón—, hemos trabajado mucho durante toda la noche y no hemos pescado nada; pero si tú lo dices, echaré las redes nuevamente. 6 Y esta vez las redes se llenaron de tantos peces ¡que comenzaron a romperse! 7 Un grito de auxilio atrajo a los compañeros de la otra barca, y pronto las dos barcas estaban llenas de peces y a punto de hundirse. 8 Cuando Simón Pedro se dio cuenta de lo que había sucedido, cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo: —Señor, por favor, aléjate de mí; soy un hombre tan pecador. 9 Pues estaba muy asombrado por la cantidad de peces que habían sacado, al igual que los otros que estaban con él. 10 Sus compañeros, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, también estaban asombrados. Jesús respondió a Simón: —¡No tengas miedo! ¡De ahora en adelante, pescarás personas! 11 Y, en cuanto llegaron a tierra firme, dejaron todo y siguieron a Jesús.
5 Cierto día, mientras Jesús predicaba en la orilla del mar de Galilea, grandes multitudes se abalanzaban sobre él para escuchar la palabra de Dios. 2 Jesús notó dos barcas vacías en la orilla porque los pescadores las habían dejado mientras lavaban sus redes. 3 Al subir a una de las barcas, Jesús le pidió a Simón, el dueño de la barca, que la empujara al agua. Luego se sentó en la barca y desde allí enseñaba a las multitudes. 4 Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón: —Ahora ve a las aguas más profundas y echa tus redes para pescar. 5 —Maestro—respondió Simón—, hemos trabajado mucho durante toda la noche y no hemos pescado nada; pero si tú lo dices, echaré las redes nuevamente. 6 Y esta vez las redes se llenaron de tantos peces ¡que comenzaron a romperse! 7 Un grito de auxilio atrajo a los compañeros de la otra barca, y pronto las dos barcas estaban llenas de peces y a punto de hundirse. 8 Cuando Simón Pedro se dio cuenta de lo que había sucedido, cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo: —Señor, por favor, aléjate de mí; soy un hombre tan pecador.
9 Pues estaba muy asombrado por la cantidad de peces que habían sacado, al igual que los otros que estaban con él. 10 Sus compañeros, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, también estaban asombrados. Jesús respondió a Simón: —¡No tengas miedo! ¡De ahora en adelante, pescarás personas! 11 Y, en cuanto llegaron a tierra firme, dejaron todo y siguieron a Jesús.
2. ¿Qué revela este pasaje de las Escrituras sobre a quién llama Jesús para seguirlo y utiliza para tener un impacto?
3. Lee Mateo 14:22-33. ¿Cómo se armó de valor la respuesta de Pedro al ver a Jesús en el agua?
Mateo 14:22-33
22 Inmediatamente después, Jesús insistió en que los discípulos regresaran a la barca y cruzaran al otro lado del lago mientras él enviaba a la gente a casa. 23 Después de despedir a la gente, subió a las colinas para orar a solas. Mientras estaba allí solo, cayó la noche. 24 Mientras tanto, los discípulos se encontraban en problemas lejos de tierra firme, ya que se había levantado un fuerte viento y luchaban contra grandes olas. 25 A eso de las tres de la madrugada, Jesús se acercó a ellos caminando sobre el agua. 26 Cuando los discípulos lo vieron caminar sobre el agua, quedaron aterrados. Llenos de miedo, clamaron: «¡Es un fantasma!». 27 Pero Jesús les habló de inmediato: —No tengan miedo—dijo—. ¡Tengan ánimo! ¡Yo estoy aquí! 28 Entonces Pedro lo llamó: —Señor, si realmente eres tú, ordéname que vaya hacia ti caminando sobre el agua. 29 —Sí, ven—dijo Jesús. Entonces Pedro se bajó por el costado de la barca y caminó sobre el agua hacia Jesús, 30 pero cuando vio el fuerte viento y las olas, se aterrorizó y comenzó a hundirse. —¡Sálvame, Señor!—gritó. 31 De inmediato, Jesús extendió la mano y lo agarró. —Tienes tan poca fe—le dijo Jesús—. ¿Por qué dudaste de mí? 32 Cuando subieron de nuevo a la barca, el viento se detuvo. 33 Entonces los discípulos lo adoraron. «¡De verdad eres el Hijo de Dios!», exclamaron.
22 Inmediatamente después, Jesús insistió en que los discípulos regresaran a la barca y cruzaran al otro lado del lago mientras él enviaba a la gente a casa. 23 Después de despedir a la gente, subió a las colinas para orar a solas. Mientras estaba allí solo, cayó la noche.
24 Mientras tanto, los discípulos se encontraban en problemas lejos de tierra firme, ya que se había levantado un fuerte viento y luchaban contra grandes olas. 25 A eso de las tres de la madrugada, Jesús se acercó a ellos caminando sobre el agua. 26 Cuando los discípulos lo vieron caminar sobre el agua, quedaron aterrados. Llenos de miedo, clamaron: «¡Es un fantasma!». 27 Pero Jesús les habló de inmediato: —No tengan miedo—dijo—. ¡Tengan ánimo! ¡Yo estoy aquí! 28 Entonces Pedro lo llamó: —Señor, si realmente eres tú, ordéname que vaya hacia ti caminando sobre el agua. 29 —Sí, ven—dijo Jesús. Entonces Pedro se bajó por el costado de la barca y caminó sobre el agua hacia Jesús, 30 pero cuando vio el fuerte viento y las olas, se aterrorizó y comenzó a hundirse. —¡Sálvame, Señor!—gritó. 31 De inmediato, Jesús extendió la mano y lo agarró. —Tienes tan poca fe—le dijo Jesús—. ¿Por qué dudaste de mí? 32 Cuando subieron de nuevo a la barca, el viento se detuvo. 33 Entonces los discípulos lo adoraron. «¡De verdad eres el Hijo de Dios!», exclamaron.
4. ¿Crees que Pedro demostró más fe que los otros discípulos en el barco? ¿Por qué o por qué no? ¿Cómo afecta tu respuesta a esa pregunta en cómo entiendes esta interacción entre Jesús y Pedro?
1. ¿Te identificas con las palabras de Pedro en Lucas 5:8? ¿Por qué o por qué no?
2. Centrarse en las olas del mar hizo que la fe de Pedro renunciara. ¿Qué olas o tormentas aquí en la tierra podrían estar haciendo que podrían estar haciendo que tu fe renuncie? ¿Cómo puedes volver a enfocar tus ojos en Él?
3. ¿Qué paso de fe darías si dejaras de lado el miedo a no estar cualificado y confiaras en que Dios te usara?
Cuando empezamos a preguntarnos si Dios puede usarnos, a veces es necesario recordar cómo Él ya ha estado obrando en nuestras vidas. Formen grupos de dos o tres personas y compartan alguna ocasión en la que Dios los utilizó para generar un impacto en Su reino, a pesar de que ustedes se sentían sin la preparación necesaria. Que estos relatos —sobre cómo Dios nos utiliza aun cuando nos sentimos incapaces— les sirvan de ánimo para confiar en que Él seguirá usándolos en el futuro.
En el mensaje del fin de semana, escuchamos que la vida de Pedro estuvo llena de momentos de fe, tanto altos como bajos, muy parecidos a los nuestros. A lo largo de los libros del Nuevo Testamento —Mateo, Marcos, Lucas y Juan, también conocidos como los Evangelios—, leemos acerca de estos momentos de fe. A continuación, te invitamos a reflexionar sobre tres de estos momentos en la vida de Pedro —algunos de ellos momentos de gran fe y otros de debilidad— y a descubrir qué podemos aprender de ellos.
A lo largo de Su ministerio, muchas personas malinterpretaron a Jesús. Algunos lo veían como un gran maestro y nada más. Otros —principalmente los líderes religiosos— lo consideraban una amenaza. Sin embargo, hubo quienes vieron a Jesús tal como era en realidad: el Mesías tan esperado. Pedro fue una de esas personas. Tómate un momento para leer acerca de su declaración de fe y coméntala con tu grupo.
1. Lee Mateo 16:13-19.
Mateo 16:13-19
13 Cuando Jesús llegó a la región de Cesarea de Filipo, les preguntó a sus discípulos: —¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre? 14 —Bueno—contestaron—, algunos dicen Juan el Bautista, otros dicen Elías, y otros dicen Jeremías o algún otro profeta. 15 Entonces les preguntó: —Y ustedes, ¿quién dicen que soy? 16 Simón Pedro contestó: —Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente. 17 Jesús respondió: —Bendito eres, Simón hijo de Juan, porque mi Padre que está en el cielo te lo ha revelado. No lo aprendiste de ningún ser humano. 18 Ahora te digo que tú eres Pedro (que significa “roca”), y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y el poder de la muerte no la conquistará. 19 Y te daré las llaves del reino del cielo. Todo lo que prohíbas en la tierra será prohibido en el cielo, y todo lo que permitas en la tierra será permitido en el cielo.
13 Cuando Jesús llegó a la región de Cesarea de Filipo, les preguntó a sus discípulos:
—¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre? 14 —Bueno—contestaron—, algunos dicen Juan el Bautista, otros dicen Elías, y otros dicen Jeremías o algún otro profeta. 15 Entonces les preguntó: —Y ustedes, ¿quién dicen que soy? 16 Simón Pedro contestó: —Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente. 17 Jesús respondió: —Bendito eres, Simón hijo de Juan, porque mi Padre que está en el cielo te lo ha revelado. No lo aprendiste de ningún ser humano. 18 Ahora te digo que tú eres Pedro (que significa “roca”), y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y el poder de la muerte no la conquistará. 19 Y te daré las llaves del reino del cielo. Todo lo que prohíbas en la tierra será prohibido en el cielo, y todo lo que permitas en la tierra será permitido en el cielo.
2. ¿Qué fue significativo de la declaración de Pedro sobre quién era Jesús?
3. ¿Qué malentendido tiene la gente hoy en día sobre quién es Jesús? ¿Cómo podemos señalarles la verdad sobre quién es realmente?
4. ¿Cuáles son las responsabilidades de los seguidores de Cristo hoy en día debido a quién es Él, y qué está en juego si no estamos a la altura de esas responsabilidades?
Quizás el momento más crítico en la fe de Pedro ocurrió cuando vio a Jesús ser arrestado y sometido a juicio, antes de su crucifixión final. Mientras Pedro observaba lo que sucedía, tres personas distintas le preguntaron si era uno de los discípulos de Jesús. En tres ocasiones, Pedro negó siquiera conocer a Jesús —su Maestro, a quien había dedicado toda su vida durante tres años o más—. Leamos acerca de estos momentos y aprendamos de los errores de Pedro, teniendo presente que, al igual que él, somos propensos a alejarnos de Dios y a darle la espalda. Por ello, debemos centrar nuestro corazón y nuestra mente únicamente en Él.
1. Lee Mateo 26:69-75
Mateo 26:69-75
69 Mientras tanto, Pedro estaba sentado afuera en el patio. Una sirvienta se acercó y le dijo: —Tú eras uno de los que estaban con Jesús, el galileo. 70 Pero Pedro lo negó frente a todos. —No sé de qué hablas—le dijo. 71 Más tarde, cerca de la puerta, lo vio otra sirvienta, quien les dijo a los que estaban por ahí: «Este hombre estaba con Jesús de Nazaret». 72 Nuevamente, Pedro lo negó, esta vez con un juramento. «Ni siquiera conozco al hombre», dijo. 73 Un poco más tarde, algunos de los otros que estaban allí se acercaron a Pedro y dijeron: —Seguro que tú eres uno de ellos; nos damos cuenta por el acento galileo que tienes. 74 Pedro juró: —¡Que me caiga una maldición si les miento! ¡No conozco al hombre! Inmediatamente, el gallo cantó. 75 De repente, las palabras de Jesús pasaron rápidamente por la mente de Pedro: «Antes de que cante el gallo, negarás tres veces que me conoces». Y Pedro salió llorando amargamente.
2. Compara las diferentes respuestas de Pedro cada vez que le preguntó si conocía a Jesús. ¿Qué aprendes de la progresión que ves en sus respuestas?
3. ¿Por qué crees que Pedro negó conocido a Jesús?
4. ¿Qué nos tienta hoy a contenernos de compartir sobre nuestra relación con Cristo? ¿Cómo podemos luchar contra esas tentaciones?
En el último capítulo del Evangelio de Juan, leemos acerca de un encuentro especial entre Pedro y Jesús. Jesús había sido crucificado y había resucitado de entre los muertos; ahora, se había aparecido a sus discípulos, incluido Pedro. ¿Puedes imaginar cómo se sintió Pedro al tener la oportunidad de conversar a solas con Jesús? Es seguro que Pedro experimentó una profunda alegría al saber que Jesús estaba vivo, pero también una profunda vergüenza por lo que había hecho: negar que conocía a Jesús. Al hablar con él, Jesús tenía un mensaje importante para Pedro: todavía le quedaba una labor por realizar. Lee ahora sobre esta conversación transformadora entre Jesús y Pedro, y coméntala con tu grupo.
1. Lee Juan 21:15-23. Este pasaje tiene lugar cuando Jesús se había aparecido a Sus discípulos en los días posteriores a Su resurrección.
Juan 21:15-23
15 Después del desayuno, Jesús le preguntó a Simón Pedro: —Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos? —Sí, Señor—contestó Pedro—, tú sabes que te quiero. —Entonces, alimenta a mis corderos—le dijo Jesús. 16 Jesús repitió la pregunta: —Simón, hijo de Juan, ¿me amas? —Sí, Señor—dijo Pedro—, tú sabes que te quiero. —Entonces, cuida de mis ovejas—dijo Jesús. 17 Le preguntó por tercera vez: —Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? A Pedro le dolió que Jesús le dijera la tercera vez: «¿Me quieres?». Le contestó: —Señor, tú sabes todo. Tú sabes que yo te quiero. Jesús dijo: —Entonces, alimenta a mis ovejas. 18 »Te digo la verdad, cuando eras joven, podías hacer lo que querías; te vestías tú mismo e ibas adonde querías ir. Sin embargo, cuando seas viejo, extenderás los brazos, y otros te vestirán y te llevarán adonde no quieras ir. 19 Jesús dijo eso para darle a conocer el tipo de muerte con la que Pedro glorificaría a Dios. Entonces Jesús le dijo: «Sígueme». 20 Pedro se dio vuelta y vio que, detrás de ellos, estaba el discípulo a quien Jesús amaba, el que se había inclinado hacia Jesús durante la cena para preguntarle: «Señor, ¿quién va a traicionarte?». 21 Pedro le preguntó a Jesús: —Señor, ¿qué va a pasar con él? 22 Jesús contestó: —Si quiero que él siga vivo hasta que yo regrese, ¿qué tiene que ver contigo? En cuanto a ti, sígueme. 23 Así que entre la comunidad de los creyentes corrió el rumor de que ese discípulo no moriría; pero eso no fue en absoluto lo que dijo Jesús. Él solamente dijo: «Si quiero que él siga vivo hasta que yo regrese, ¿qué tiene que ver contigo?».
2. Nombra las emociones que crees que sintió Pedro después de que Jesús le preguntara tres veces: «¿Me amas?»
3. ¿Qué frases ves repetidas en esta interacción entre Pedro y Jesús, y qué podemos aprender de esa repetición?
4. ¿Por qué crees que esta conversación fue tan importante para Pedro antes de que Jesús regresara al cielo?
Después de leer esta Escritura, reflexiona sobre lo que aprendiste con tu grupo. Responde a las siguientes preguntas.
1. ¿Qué podemos aprender de todas estas historias de la vida de Pedro sobre la fidelidad y el seguimiento de Cristo?
2. ¿A quién conoces que necesite escuchar las buenas noticias de que nuestros errores no nos descalifican y que Dios nos restaurará y redimirá si recurrimos a Él? ¿Cómo puedes animarlos esta semana?
Terminen su tiempo orando juntos. Oren por las personas en sus vidas que necesitan la esperanza de que nadie está «demasiado lejos» como para no poder ser utilizado por Dios, y de que nuestras limitaciones y errores no nos descalifican. Oren para que vuelvan a Dios y para que Él los utilice a ustedes a fin de compartir con ellas la esperanza de Cristo.
VERSÍCULO MENSUAL PARA LA MEMORIA (Disponible para descargar en la app Sagebrush)
11 Así que si ustedes, gente pecadora, saben dar buenos regalos a sus hijos, cuánto más su Padre celestial dará buenos regalos a quienes le pidan. Mateo 7:11
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