Estudios Para Grupos Pequeños

Dios No Está Muerto

 

GRAN IDEA

Nosotros, los seres humanos, disponemos de más formas de comunicarnos entre nosotros que en cualquier otro momento de la historia: desde FaceTime, mensajes de texto y llamadas telefónicas hasta el correo postal tradicional, entre otras. Nuestra inclinación a comunicarnos proviene directamente de nuestro Padre Celestial, quien nos creó no solo para comunicarnos con los demás, sino —lo que es más importante— para comunicarnos con Él. En nuestro estudio bíblico de hoy, analizaremos el Salmo 19 y descubriremos dos formas principales en las que Dios se comunica con nosotros: a través de Su creación y de Su Palabra.

 

ROMPE EL HIELO

¿Cuál es tu tradición favorita del 4 de julio o de verano?

 

PREGUNTAS DE GRUPOS PEQUEÑOS

Estudio bíblico

1. Lee Salmos 19:1-6. ¿Cuáles son algunas de las cosas que Dios ha revelado sobre sí mismo a través de la naturaleza?

Salmos 19:1-6

19 Los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento despliega la destreza de sus manos. 2 Día tras día no cesan de hablar; noche tras noche lo dan a conocer. 3 Hablan sin sonidos ni palabras; su voz jamás se oye. 4 Sin embargo, su mensaje se ha difundido por toda la tierra y sus palabras, por todo el mundo. Dios preparó un hogar para el sol en los cielos, 5 y este irrumpe como un novio radiante luego de su boda. Se alegra como un gran atleta, ansioso por correr la carrera. 6 El sol sale de un extremo de los cielos y sigue su curso hasta llegar al otro extremo; nada puede ocultarse de su calor.

2. ¿Cómo has experimentado a Dios hablando a través de Su creación?

3. Lee Salmos 19:7-14. Nombra algunas de las cosas que Dios nos comunica a través de Su Palabra.

Salmos 19:7-14

7 Las enseñanzas del Señor son perfectas; reavivan el alma. Los decretos del Señor son confiables; hacen sabio al sencillo. 8 Los mandamientos del Señor son rectos; traen alegría al corazón. Los mandatos del Señor son claros; dan buena percepción para vivir. 9 La reverencia al Señor es pura; permanece para siempre. Las leyes del Señor son verdaderas; cada una de ellas es imparcial. 10 Son más deseables que el oro, incluso que el oro más puro. Son más dulces que la miel, incluso que la miel que gotea del panal. 11 Sirven de advertencia para tu siervo, una gran recompensa para quienes las obedecen. 12 ¿Cómo puedo conocer todos los pecados escondidos en mi corazón? Límpiame de estas faltas ocultas. 13 ¡Libra a tu siervo de pecar intencionalmente! No permitas que estos pecados me controlen. Entonces estaré libre de culpa y seré inocente de grandes pecados. 14 Que las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón sean de tu agrado, oh Señor, mi roca y mi redentor.

4. ¿Cuál es el impacto de comprometerse a toda una vida de seguir las instrucciones de Dios en las Escrituras? ¿Cómo has experimentado los beneficios de obedecer las instrucciones de Dios en tu propia vida?

 

Aplicación

1. ¿Qué cosas en nuestro mundo hoy nos imiden prestar atención a la comunicación de Dios con nosotros a través de Su creación y las Escrituras?

2. Nombra algunos de los componentes de escuchar a alguien, si están dando instrucciones, ensenando, o aliento. ¿Cómo afecta tu respuesta a esta pregunta a tu comprensión de lo que significa escuchar la comunicación de Dios hacia nosotros?

3. ¿Cómo se ve en nuestro mundo hoy en día comprometerse a escuchar la instrucción de Dios para nosotros?

 

AVANZANDO

Divídanse en grupos de dos o tres personas. Compartan con los miembros de su grupo algo que los esté distrayendo —o que amenace con distraerlos— de escuchar lo que Dios les comunica. Después de compartir, oren juntos. Confiesen cualquier distracción que les impida escucharle, comprométanse a dejarla atrás y pídanle que los ayude en este propósito.

 

PROFUNDIZANDO

Las Escrituras son una de las formas principales en que Dios se comunica con nosotros a través de su Palabra. En nuestro estudio de hoy, examinaremos tres cosas que Dios nos revela en su Palabra: instrucciones para la vida, nuestra incapacidad para cumplir dichas instrucciones con nuestras propias fuerzas y nuestra necesidad de un Salvador. Durante los próximos minutos, recurriremos a las Escrituras para estudiar estos tres aspectos que Dios da a conocer al leer su Palabra.

 

INSTRUCCIONES PARA VIVIR:

Por supuesto, uno de los temas principales que se nos revelan en Su Palabra es cómo está llamado a vivir el pueblo de Dios. Las Escrituras introducen el concepto del pecado —la desobediencia hacia Dios— y, al mismo tiempo, nos guían con instrucciones sobre cómo llevar una vida que honre a Dios. Dedica unos momentos a leer algunas de las instrucciones que Dios nos da en Su Palabra.

1. Lee Éxodo 20:1-17 y Mateo 22:35-40.

Éxodo 20:1-17

20 Luego Dios le dio al pueblo las siguientes instrucciones: 2 «Yo soy el Señor tu Dios, quien te rescató de la tierra de Egipto, donde eras esclavo. 3 »No tengas ningún otro dios aparte de mí. 4 »No te hagas ninguna clase de ídolo ni imagen de ninguna cosa que está en los cielos, en la tierra o en el mar. 5 No te inclines ante ellos ni les rindas culto, porque yo, el Señor tu Dios, soy Dios celoso, quien no tolerará que entregues tu corazón a otros dioses. Extiendo los pecados de los padres sobre sus hijos; toda la familia de los que me rechazan queda afectada, hasta los hijos de la tercera y la cuarta generación. 6 Pero derramo amor inagotable por mil generaciones sobre los que me aman y obedecen mis mandatos. 7 »No hagas mal uso del nombre del Señor tu Dios. El Señor no te dejará sin castigo si usas mal su nombre. 8 »Acuérdate de guardar el día de descanso al mantenerlo santo. 9 Tienes seis días en la semana para hacer tu trabajo habitual, 10 pero el séptimo día es un día de descanso y está dedicado al Señor tu Dios. Ese día, ningún miembro de tu casa hará trabajo alguno. Esto se refiere a ti, a tus hijos e hijas, a tus siervos y siervas, a tus animales y también incluye a los extranjeros que vivan entre ustedes. 11 Pues en seis días el Señor hizo los cielos, la tierra, el mar, y todo lo que hay en ellos; pero el séptimo día descansó. Por eso el Señor bendijo el día de descanso y lo apartó como un día santo. 12 »Honra a tu padre y a tu madre. Entonces tendrás una vida larga y plena en la tierra que el Señor tu Dios te da. 13 »No cometas asesinato. 14 »No cometas adulterio. 15 »No robes. 16 »No des falso testimonio contra tu prójimo. 17 »No codicies la casa de tu prójimo. No codicies la esposa de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su burro, ni ninguna otra cosa que le pertenezca».

Mateo 22:35-40

35 Uno de ellos, experto en la ley religiosa, intentó tenderle una trampa con la siguiente pregunta: 36 —Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante en la ley de Moisés? 37 Jesús contestó: —“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”. 38 Este es el primer mandamiento y el más importante. 39 Hay un segundo mandamiento que es igualmente importante: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. 40 Toda la ley y las exigencias de los profetas se basan en estos dos mandamientos.

 

2. ¿Qué reveló Jesús sobre los 10 Mandamientos con su respuesta en Mateo 22?

3. ¿Crees que todos estos mandamientos son fáciles de mantener o difíciles? ¿Por qué?

4. ¿Cómo podría alguien beneficiarse de seguir todas estas instrucciones en ambos pasajes de las Escrituras que has leído?

 

NUESTRA INCAPACIDAD PARA MANTENER SUS INSTRUCCIONES EN NUESTRO PROPIO PODER:

Las Escrituras no solo nos dan instrucciones para vivir, sino que también revelan nuestro propio pecado y nuestra incapacidad para cumplir perfectamente todas sus instrucciones. Debido a nuestra naturaleza pecaminosa, ninguno de nosotros es perfecto. Nadie ha podido ni podrá jamás obedecer a la perfección todas las instrucciones que Dios nos da en las Escrituras. En consecuencia, leer las instrucciones que Dios nos ofrece en su Palabra pone de manifiesto nuestro pecado y nuestra incapacidad para cumplir perfectamente los mandamientos divinos contenidos en ellas.

1. Lee Romanos 3:9-20.

Romanos 3:9-20

9 Ahora bien, ¿llegamos a la conclusión de que los judíos somos mejores que los demás? ¡Para nada! Tal como acabamos de demostrar, todos—sean judíos o gentiles—están bajo el poder del pecado. 10 Como dicen las Escrituras: «No hay ni un solo justo, ni siquiera uno. 11 Nadie es realmente sabio, nadie busca a Dios. 12 Todos se desviaron, todos se volvieron inútiles. No hay ni uno que haga lo bueno, ni uno solo». 13 «Lo que hablan es repugnante, como el mal olor de una tumba abierta. Su lengua está llena de mentiras». «Veneno de serpientes gotea de sus labios». 14 «Su boca está llena de maldición y amargura». 15 «Se apresuran a matar. 16 Siempre hay destrucción y sufrimiento en sus caminos. 17 No saben dónde encontrar paz». 18 «No tienen temor de Dios en absoluto». 19 Obviamente, la ley se aplica a quienes fue entregada, porque su propósito es evitar que la gente tenga excusas y demostrar que todo el mundo es culpable delante de Dios. 20 Pues nadie llegará jamás a ser justo ante Dios por hacer lo que la ley manda. La ley sencillamente nos muestra lo pecadores que somos.

2. ¿Qué palabras ves repetidas en este pasaje de las Escrituras? ¿Qué nos transmite esta repetición sobre nuestros problemas de pecado?

3. ¿Cómo va este pasaje de las Escrituras en contra de la línea de pensamiento de que, si generalmente somos personas «buenas», podemos ser correctos con Él a través de nuestras buenas obras?

4. ¿Por qué revelar «que tan pecaminosos somos» es una función importante de las Escrituras?

 

NECESITAMOS UN SALVADOR:

Dado que las Escrituras revelan nuestro pecado y nuestra incapacidad para vivir conforme a las normas perfectas de Dios, nos llevan a concluir que necesitamos ayuda para ser reconciliados con Él y vivir vidas que se ajusten a Su Palabra. Concretamente, necesitamos un Salvador —Jesús—, quien pagó el precio de nuestros pecados y ofrece la esperanza de vida eterna que solo se encuentra en Él.

1. Lee Romanos 3:21-26.

Romanos 3:21-26

21 Pero ahora, tal como se prometió tiempo atrás en los escritos de Moisés y de los profetas, Dios nos ha mostrado cómo podemos ser justos ante él sin cumplir con las exigencias de la ley. 22 Dios nos hace justos a sus ojos cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo. Y eso es verdad para todo el que cree, sea quien fuere. 23 Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios. 24 Sin embargo, en su gracia, Dios gratuitamente nos hace justos a sus ojos por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados. 25 Pues Dios ofreció a Jesús como el sacrificio por el pecado. Las personas son declaradas justas a los ojos de Dios cuando creen que Jesús sacrificó su vida al derramar su sangre. Ese sacrificio muestra que Dios actuó con justicia cuando se contuvo y no castigó a los que pecaron en el pasado, 26 porque miraba hacia el futuro y de ese modo los incluiría en lo que llevaría a cabo en el tiempo presente. Dios hizo todo eso para demostrar su justicia, porque él mismo es justo e imparcial, y a los pecadores los hace justos a sus ojos cuando creen en Jesús.

2. ¿Qué se requiere, según este pasaje de las Escrituras, para ser correcto con Dios? ¿Por qué?

3. ¿Es la verdad de que no puedes hacer nada para ser correcto con Dios fácil o difícil ti de comprender? ¿Por qué o por qué no?

4. ¿Cómo afecta esta comprensión de que Dios «hace que los pecadores estén bien ante Su vista» cuando creen en Jesús" afectan la forma en que piensas sobre tu relación con Él y el impacto del pecado en tu vida?

La buena noticia de la esperanza que se encuentra en Jesús está destinada a ser compartida con todos los que nos rodean. La ilustración del puente, disponible aquí (¿Cómo sigo a Jesús? | Iglesia Sagebrush) y en la aplicación de Sagebrush, es una herramienta útil para transmitir la esperanza de Cristo a quienes nos rodean. Divídanse en grupos de tres y practiquen cómo compartir la ilustración del puente entre ustedes. Recuerden: cuanto más familiarizados estén con ella, mejor preparados estarán para compartir su fe cuando surjan oportunidades.

 

VERSÍCULO MENSUAL PARA LA MEMORIA (Disponible para descargar en la aplicación: Iglesia Sagebrush)

6 El Señor está de mi parte, por tanto, no temeré. ¿Qué me puede hacer un simple mortal? Salmos 118:6